Resulta muy
motivador y enriquecedor ofrecer a los estudiantes la posibilidad de participar
en listas de distribución o realizar intercambios de correo electrónico y chat
con hablantes de la lengua meta (para lo que habrá que adquirir las destrezas
necesarias que permitan escribir, por ejemplo, esos correos electrónicos). A
esto se añade Internet como una fuente de recursos que permite contextualizar
el aprendizaje de lenguas modernas con todo tipo de información sobre
cualquiera de los temas de su interés.
Muchas son las
transformaciones que estamos viviendo y que hay que abordar en el ámbito académico,
nosotros profesores necesariamente tenemos que ser activos e ir analizando las
posibilidades que nos brinda Internet como material didáctico, estudiando cómo
se conforma la nueva programación (contenidos, estrategias, actividades de
lengua...) y como, con la respuesta de los estudiantes, se diseña en el aula la
nueva realidad de la sociedad de la información.
Una vez satisfecha la primera necesidad de dotación y acceso a los ordenadores y a Internet (de infraestructura), lo que realmente complica el trabajo es contar con la posibilidad de poder seleccionar contenidos desarrollados para el aprendizaje del español, que es nuestro caso. En definitiva, la clase tradicional está sufriendo un proceso evolutivo acorde a los fundamentos, necesidades y usos de la sociedad de la información, y tiene que superar la herencia de la sociedad de la globalización.
Una vez satisfecha la primera necesidad de dotación y acceso a los ordenadores y a Internet (de infraestructura), lo que realmente complica el trabajo es contar con la posibilidad de poder seleccionar contenidos desarrollados para el aprendizaje del español, que es nuestro caso. En definitiva, la clase tradicional está sufriendo un proceso evolutivo acorde a los fundamentos, necesidades y usos de la sociedad de la información, y tiene que superar la herencia de la sociedad de la globalización.

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